El concepto de ecoturismo fue «acuñado» por el arquitecto y ambientalista mexicano Héctor Ceballos-Lascuráin en 1983. Su definición inicial se centraba en:
– Viajar a áreas naturales: Con el objetivo de observar y disfrutar de la naturaleza.
– Minimizar el impacto: Asegurando que las actividades turísticas no dañen el medio ambiente.
– Beneficiar a las comunidades locales: Promoviendo el desarrollo económico y social de las poblaciones que habitan en las áreas naturales.

Aunque Ceballos-Lascuráin fue quien le dio nombre y forma al concepto, la idea de un turismo más responsable y sostenible ya se había gestado en décadas anteriores, con un creciente interés por la conservación de la naturaleza y el desarrollo de alternativas al turismo masivo, incluso el término se usaba dos décadas atrás.
El ecoturismo, es una danza entre la admiración por la naturaleza y la responsabilidad de su cuidado, tiene sus verdaderas raíces en una creciente conciencia ambiental que germinó a mediados del siglo XX. Fue el resultado de un largo camino de reflexiones y acciones, En este contexto, la aventura y la exploración también jugaron un papel importante. Personas como Claus-Dieter (Nick) Hetzer (1965), con sus «Ecotours» a la península de Yukatán con viajes respetuosos del ambiente quedaron impresos en la literatura.

Desde el mundo político figuras como Gro Harlem Brundtland (1987), con su informe «Nuestro Futuro Común«, desempeñaron un papel crucial. Brundtland alertó sobre la necesidad de un desarrollo sostenible, que satisfaga las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas. Su llamado resonó en todo el mundo, impulsando la adopción de prácticas más responsables en diversos sectores, incluido el turismo.

Ellen MacArthur (2005), con sus viajes en solitario alrededor del mundo, circunnavegación global en vela, demostró que era posible conectar con la naturaleza de forma profunda y respetuosa. Su hazaña inspiró a muchos a buscar experiencias de viaje más auténticas y sostenibles, lo que impulsó profundamente la practica del ecoturismo. Aunque su contribución principal radica en la economía circular, su visión de un mundo donde los recursos se utilizan de forma eficiente y responsable es fundamental para el ecoturismo. La economía circular, al promover la reducción, reutilización y reciclaje de materiales, ayuda a minimizar el impacto ambiental del turismo y otras actividades humanas.

A lo largo de los años, diversas declaraciones y tratados han reforzado el compromiso con el ecoturismo y la sostenibilidad. La Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1992), la Agenda 21, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Declaración de Galápagos (ONU 2002) son solo algunos ejemplos.
Hoy en día, el ecoturismo se ha consolidado como una alternativa viable al turismo masivo, generando beneficios económicos para las comunidades locales, promoviendo la conservación de la biodiversidad y fomentando la educación ambiental. Es una sinfonía donde la naturaleza y el ser humano se unen en armonía, creando un futuro más verde y próspero para todos.
Imerú Alfonzo Hernández (2023)