Transparencia Imerú Alfonzo, sobre la cumbre.

IMERÚ ALFONZO

Asesor Ambiental

Demócrata y Libertario

Punto Triple Roraima

El Eco de la Ignorancia: Una Realidad Latinoamericana

"Hay un culto a la ignorancia en Estados Unidos y siempre lo ha habido. La tensión del anti-intelectualismo ha sido una amenaza constante haciéndose camino a través de nuestra vida política y cultural, nutrida por la falsa noción de que la democracia equivale a decir que 'mi ignorancia es tan buena como tu saber'

«Hay un culto a la ignorancia en Estados Unidos y siempre lo ha habido. La tensión del anti-intelectualismo ha sido una amenaza constante haciéndose camino a través de nuestra vida política y cultural, nutrida por la falsa noción de que la democracia equivale a decir que ‘mi ignorancia es tan buena como tu saber'». – Isaac Asimov

Estas palabras de Isaac Asimov resuenan con una fuerza particular en el contexto actual de iberoamérica. La región, rica en historia y cultura, se enfrenta a una paradoja inquietante: mientras la información fluye con una velocidad sin precedentes, la valoración del conocimiento parece estar en declive, donde la opinión de un influencer iletrado pesa más que la de un emérito catedrático.

En Venezuela, la persecución de maestros y profesores universitarios se ha convertido en una triste realidad. Aquellos que dedican sus vidas a la educación y la investigación son a menudo blanco de hostigamiento y censura. Sus voces, que deberían ser faros de conocimiento, son silenciadas por temor a represalias y tratadas con la mayor violencia estructural de los últimos siglos.

Los salarios de hambre que reciben estos profesionales son un reflejo de esa violencia y de la devaluación del conocimiento en la sociedad. La falta de reconocimiento económico no solo dificulta su subsistencia, sino que también desmotiva a las futuras generaciones a seguir sus pasos, donde los antivalores resuenan como un espejismo hacia una vida mejor.

La profunda crisis migratoria es un síntoma, o un reflejo, de ese maltrato que azota a los venezolanos y ha provocado la fuga de cerebros más grande de su historia. Maestros, profesores, científicos y otros profesionales altamente calificados se ven obligados a abandonar su país en busca de mejores oportunidades. Esta diáspora del conocimiento deja un vacío irreparable en el sistema educativo y científico de la nación.

En un entorno donde el conocimiento es despreciado y la ignorancia es celebrada, la mediocridad encuentra un terreno fértil para florecer. La falta de espacios para el pensamiento crítico y la proliferación de creencias erróneas sobre el conocimiento formal, conducen a una sociedad cada vez más vulnerable a la manipulación y la desinformación.

Aquellos que poseen conocimiento y cultura se ven obligados a esconderse para evitar el juicio y la persecución. El miedo a ser señalado por sus ideas o creencias sociales y políticas paralizan el debate público, llevan hasta la autocensura y sofocan rápidamente la diversidad de pensamiento.

La cita de Isaac Asimov, enfocada en la decadencia de los Estados Unidos nos invita a reflexionar sobre el papel del conocimiento en nuestras sociedades latinoamericanas. Debemos reconocer que la ignorancia no es un estado de igualdad, sino una fuente de vulnerabilidad. Solo a través de la valoración del conocimiento y el respeto por aquellos que lo cultivan podremos construir un futuro más próspero y justo para Venezuela e iberoamérica.

Imerú Alfonzo Hernández
@imerualfonzo

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